Ya me aburrí de adivinar cada día tus estados de ánimo para saber qué papel debo jugar en ésta ocasión, estoy harta de siempre ser yo la que tiene que sobrellevar las cosas y aprender a lidiar con una relación cambiante y poco, muy poco estable, ya me aburrí de esa manera tuya de establecer los tiempos para querernos, simplemente ya me canse de rogar porqué me dejes quitarte los miedos, y me mandes a la banca.
Es un desgaste emocional impresionante, el dejar en tus manos mi cariño, mi tiempo, incluso a veces, mi dignidad, pues ese estira y afloja en el que te encanta tenerme, atenta contra mi manera de quererme. Si tú diagnostico sentimental es que estás incurablemente “imposibilitado para amar”, deja ya de jugar. Y por favor no te equivoques ni me cambies los papeles diciendo que lo que yo..., no, no es así, solo quiero ver que tu compromiso va más allá de encontrarnos a una hora puntual, y solo porque te deje escoger la hora para vernos, quiero estabilidad, que si nos vamos a querer, lo hagamos, pero si lo que únicamente quieres es tener alguien con quien puedas compartir un encuentro, pues, me encanta tenerte a mi lado, pero debiste dejarlo claro, yo también se jugar, pero no cuando me dejaste enamorada y sin armas para defender a mi corazón.
Me olvidé en el armario, por querer complacerte, ahora sé lo que valgo, lo que merezco y te agradezco el enseñarme, a dar mucho más de lo que creí que podía ofrecer por alguien,ahora que dejo tu juego y permita entrar a alguien que me valore por como soy, podré hacerlo infinitamente más feliz de lo que sé que te hice a ti. Gracias por eso, y por enseñarme a cotizarme, pues aunque para ti no fui más que una canica barata, sé que valgo y bastante.
Antes de irme quiero dejarte algo como consejo, tómalo o déjalo, pero sé que odias la soledad y si sigues así, solito vivirás, aprende a diferenciar tus piezas clave, no te pierdas en la estrategia que tú mismo hiciste, juega, pero jamás, arriesgues a tu reina, recuerda que es la que evitará el jaqué mate.
Corazón ya me he aburrido de ti, de tu actitud infantil, de tu pavor a dejar que te quieran y tener una relación estable, ya me harte de tus argumentos faltos de fundamentos, ya no quiero el dulce juego en el oído que invariablemente me hacía caer en tu maquiavélica red.
Me aburrí de ti, y ahora solo espero algún día aprendas a reconocer cuando debes dejar de jugar, y comenzar a apostar.
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