jueves, 26 de mayo de 2016

THE DEVIL WITH YOUR CRUMBS OF LOVE

Porque  para dar amor, hay que darlo completo, un amor a medias es un amor mediocre y quien se conforme, tendrá que asumirlas consecuencias de  vivir infeliz por el resto de su vida, o hasta que el poco amor se gaste  y se evapore.

Por supuesto que el cometido de la vida es ser feliz, pero tantas veces pasa que por miedo a quedarnos solos, nos estancamos en una relación insana, no conformamos con migajas, con rodajas de un amor cítrico, un amor  ácido, un amor toxico.

Seguro que habrá momentos de insoportable soledad, fechas de rosas y corazones,  de globos, de canciones. Odiaremos por estar solos, los catorce de febrero y el cumpleaños feliz, por no tener con quien compartir besos en las madrugadas.

El problema está en enfocar tu alegría en la compañía de alguien más, aprende a ser feliz tan solo para ti, los momentos de soledad…un buen libro, un baño tibio, un café en el balcón, un cielo con estrellas, un otoño de hojas secas, una primavera con sol.
Cuando ames o se presente el amor, busca un amor completo, uno que sea sincero, no permitas menos de eso.
Es verdad que para ganar  primero hay que perder, pero debemos comprender que hay cosas que de lejos se ven, un amor incompleto que ni siquiera podría llamarse amor, o un amor confuso que no sabe querer,  que no puede querer.

Has caído algunas veces, y caerás algunas más, proponte que no sean tantas, y levántate con dignidad, siempre con la frente en alto sin nada que avergonzar, siempre un poquito más fuerte y más inteligente.

Levántate consiente de lo que mereces, a alguien que sume y no reste felicidad a tu vida, y si acaso actúa con apatía, recuerda muy bien lo que dirás.

I GOT BORED OF YOU, AND NOW JUST HOPE SOMEDAY YOU LEARN TO RECOGNIZE WHEN YOU SHOULD STOP PLAYING AND START BETTING

Superé mis límites de ti, me he cansado ya de seguir jugando tu juego, con tus reglas en tus tiempos y mejor aún, me cansé de ser yo la pieza clave del juego, ya no quiero esa fatídica rutina en donde tú decides cuando debemos querernos y cuando ni siquiera conocernos.

Ya me aburrí de adivinar cada día tus estados de ánimo para saber qué papel debo jugar en ésta ocasión, estoy harta de siempre ser yo la que tiene que sobrellevar las cosas y aprender a lidiar con una relación cambiante y poco, muy poco estable, ya me aburrí de esa manera tuya de establecer los tiempos para querernos, simplemente ya me canse de rogar porqué me dejes quitarte los miedos, y me mandes a la banca.

Es un desgaste emocional impresionante, el dejar en tus manos mi cariño, mi tiempo, incluso a veces, mi dignidad, pues ese estira y afloja en el que te encanta tenerme, atenta contra mi manera de quererme. Si tú diagnostico sentimental es que estás incurablemente “imposibilitado para amar”, deja ya de jugar. Y por favor no te equivoques ni me cambies los papeles diciendo que lo que yo..., no, no es así, solo quiero ver que tu compromiso va más allá de encontrarnos a una hora puntual, y solo porque te deje escoger la hora para vernos, quiero estabilidad, que si nos vamos a querer, lo hagamos, pero si lo que únicamente quieres es tener alguien con quien puedas compartir un encuentro, pues, me encanta tenerte a mi lado, pero debiste dejarlo claro, yo también se jugar, pero no cuando me dejaste enamorada y sin armas para defender a mi corazón.
Me olvidé en el armario, por querer complacerte, ahora sé lo que valgo, lo que merezco y te agradezco el enseñarme, a dar mucho más de lo que creí que podía ofrecer por alguien,ahora que dejo tu juego y permita entrar a alguien que me valore por como soy, podré hacerlo infinitamente más feliz de lo que sé que te hice a ti. Gracias por eso, y por enseñarme a cotizarme, pues aunque para ti no fui más que una canica barata, sé que valgo y bastante.

Antes de irme quiero dejarte algo como consejo, tómalo o déjalo, pero sé que odias la soledad y si sigues así, solito vivirás, aprende a diferenciar tus piezas clave, no te pierdas en la estrategia que tú mismo hiciste, juega, pero jamás, arriesgues a tu reina, recuerda que es la que evitará el jaqué mate.

Corazón ya me he aburrido de ti, de tu actitud infantil, de tu pavor a dejar que te quieran y tener una relación estable, ya me harte de tus argumentos faltos de fundamentos, ya no quiero el dulce juego en el oído que invariablemente me hacía caer en tu maquiavélica red.

Me aburrí de ti, y ahora solo espero algún día aprendas a reconocer cuando debes dejar de jugar, y comenzar a apostar.

A LETTER TO MY BEST FRIEND EX


Todo era perfecto entre nosotros, nuestra historia comenzó el primer día en el colegio, la típica presentación en donde cada quien habla de gustos, deseos y pasiones; llamaste mi atención al mencionar tu gusto por los viajes, la aventura, pero sobre todo la alegría que irradiabas, y yo siempre terminaba perdidamente enamorada de las personas que me hacían reír, y tú siempre me molestabas hasta hacerme renegar.

Después de clase, me acerque a ti para que me contaras todo acerca de ti, ni siquiera conocíamos nuestro nombre completo, pero el tema en común abrió la conversación a muchos otros, coincidiendo en tantas cosas y en tantos otros gustos, la comida, el cine, nuestra banda favorita, te gustaba la poesía y yo amaba el fútbol, dos gustos contrariamente extraños, que sin embargo teníamos en común.


Comenzamos a salir juntos, todo era natural, espontaneo, divertido, podíamos hablar por horas o simplemente sentarnos en un parque riendo de cualquier tontería. ¿Recuerdas esas caminatas compartiendo audífonos? cantábamos tan fuerte sin importar las miradas extrañas de la gente, éramos a ciencia cierta un dúo con mucha magia.


Nuestra amistad fue creciendo a pasos agigantados, casi sin darnos cuenta, cada vez más unidos, más complementados, era como poder adivinar el pensamientos el uno del otro; yo conocía cada una de tus historias, todos tus líos amorosos, tú, siempre al pendiente de que nadie me dañara.


Un día como cualquier otro, salimos a pasear en el lugar de siempre, nuestro favorito, aunque esta vez, estabas diferente, tan callado, pensativo, te pregunte si algo te pasaba, me miraste, sonreíste tímidamente, bajaste la mirada, yo tomé tu mano, me senté a tu lado, recargando mi cabeza en tu hombro, te conocía perfectamente, sabía que algo que te pasaba, que algo te estabas guardando , pero yo estaba ahí para ti como tantas otras veces; yo me sentía orgullosa de eso, me miraste de nuevo, te sonreí sin soltar tu mano, respiraste profundo, comenzaste a hablar.


Fue ese “Tengo algo que decirte” que lo cambio todo.

Han pasado algunos meses (años) desde aquella tarde, estoy aquí sentada en el mismo lugar, sola, sin poder evitar recordar aquella ultima charla, tu mirada, tu sonrisa tímida.

-Me enamore de ti. Dijiste. No sabias cuando, ni donde, a partir de que canción, o cual abrazo, o con que sonrisa había pasado. Me pediste que lo intentáramos, que podría funcionar, que no teníamos nada que perder.


Yo ni siquiera tuve el valor de mirarte a los ojos, algo se rompió dentro de mí, la amistad que yo creía que era perfecta, se desmoronaba ante mis ojos, yo a diferencia tuya sentía que lo perdía todo.


No, no necesitaba esa clase de amor, me sentía plena con el amigo loco y sincero que siempre estaba para mí, no quería ni podía entregar un amor distinto. Me levante de la mesa apresuradamente. – Lo siento, no puedo.Te dije, y luego me marche.


Me he preguntado tantas veces, porque no pude corresponderte, porque a pesar de la relación perfecta que llevábamos no pude llegar a amarte del mismo modo en que tú lo hacías, hubiera sido tan sencillo cambiarle el título a nuestra relación, sin embargo sabía a ciencia cierta lo que sentía por ti , no fue mi culpa ni la tuya, eso lo sé de facto, es simplemente entender que aunque lo hubiera deseado con el alma, tienen razón en eso que dicen que en el corazón no se manda.


Querido amigo, hasta ahora no había tenido el valor de darte una explicación. Te extraño, te extraño profundamente, pero estoy consciente que las cosas nunca volverán a ser como antes, y aun con toda la tristeza que estas palabras representan, tengo que decir que preferí para no dañarnos, perderte.



Atte. Tú ex mejor amiga.

I LOVED YOU, LEAVE ME ALONE


¿Para qué regresan las personas a las que amamos antes y de las que luego nos separamos, sin importar de quién fue la iniciativa? ¿Para qué?
La persona que hace uno o cinco años rompió tu corazón, que te dejó llorando, a la que odiabas o a la que ya perdonaste, a la que todavía no has podido olvidar incluso si ya no duele. No duele pero te dejó una cicatriz profunda.

¿Por qué esa persona regresa? Una vez al mes o en seis meses, se quiere comunicar contigo. Un mensaje de texto, un correo electrónico, una llamada. Sólo quiere preguntarte cómo estás, presumir algún otro éxito, invitarte al cine o pasar un rato contigo para luego mandarte al diablo de nuevo.
Ya no puedo más, es un círculo vicioso. No soy sólo yo la que sufre: él ya tiene otra relación, yo también la tengo, rompí y volví. Todas las palabras hirientes se han dicho, ya nos disculpamos también.

Y ya desde hace mucho tiempo esa persona me es indiferente pero todavía me duele. Todo se resume a esta contradicción: desde hace tiempo no siento nada por él pero todavía me duele.
¿No te convence? Pero es precisamente lo que siento. Cuando nos enamoramos, abrimos una puerta que lleva directamente a nuestro corazón; es un canal que ya no podremos bloquear. Y cada “ex“ siente esto perfectamente bien; el mío de vez en cuando marca mi número para preguntarme: ”¿Quieres salir a pasear?“.
Y le respondo: “No. no quiero salir a pasear. Quería vivir contigo medio siglo y morir el mismo día contigo. Y a pasear no, no quiero ir”. Bueno, en realidad sólo le respondo la primera frase, lo demás queda en mi mente. Pero sólo le interesa saber una cosa, siempre me llama para preguntar: ”¿Me amaste?“. Y le respondo que sí. Sí, desgraciado; sí te amé.

Ya hace mucho tiempo que no siento nada por él pero todavía me duele. Después de cada llamada suya necesito hacer una limpieza en mi corazón. No sé qué es lo que tenemos que hacer para que nuestros ”ex" no regresen, para que dejen de atormentarnos.
Puedes hablarle tranquila, sin gritar, o simplemente no contestarle el teléfono. Pero en cualquier reacción tuya (incluso si lo ignoras) de todas maneras escuchará la afirmativa respuesta a su pregunta “¿me amaste?”. Sólo me dejan en paz aquellos a los que no amé.

Más bien, me llaman pero no les doy importancia. Sólo se me ocurre una solución, y no es que me guste mucho. ¿Tal vez debería empezar a mandarle mensajes de texto yo? Una vez al mes, no cuesta nada, al cabo mi tranquilidad vale mucho más: “Te amé. Déjame en paz”.

FALL IN LOVE WITH SOMEONE WHO INSPIRES YOU


A veces se nos acaba la gasolina y necesitamos a una persona que impulse a seguir.

Tal vez no encuentres al hombre prefecto que llenaba todas tus expectativas. Está bien. Es normal. Pero hay una característica sobre todo, que nadie debería tranzar a la hora de encontrar el amor, y es que tu pareja te inspire.

Que te inspire de una forma simple, a ser mejor persona, pero también que te inspire de una forma compleja: a salir de tu zona de confort. A atreverte y probar lo que siempre dijiste que nunca ibas a probar.

No debería importarte tanto su trabajo, como que a él le encante su propio trabajo. No debería importarte tanto cuánto gana, como cuál es su estilo de vida y si él mismo cree en él.

Un hombre coherente consigo mismo te inspirará a hacer lo mismo tú. A buscar lo que siempre has querido para ti. A ser tu misma pero sin dejar de experimentar. Está bien si él te desafía un poco.
Si te saca de tu zona de confort en cuanto a tus creencias, a tu cultura y tus valores. Porque aunque la motivación propia es importante, a veces se nos acaba la gasolina. A veces necesitamos a una persona que corra con nosotros, diciéndonos que podemos seguir adelante, que podemos cruzar la meta.

Y si él te inspira es importante que tú lo inspires también. Que tú puedas empujarlo a ser mejor y a salir de su zona de confort. La inspiración es como una hierba que crece rápido y se esparce y se contagia. Cuando funciona, cuando realmente funciona, una pareja se alimenta la una a la otra. Se hacen mutuamente mejores. Consistentemente se motivan a probar cosas nuevas y a llegar más alto.

Una relación inspiradora es otra manera de decir que es una relación saludable. La inspiración nos hace querer hacer algo. Mueve nuestras emociones, nuestro intelecto, nuestro comportamiento.


¿Y no es eso lo que cada relación necesita? Necesitamos estar influenciados por la inspiración para sentir felicidad y amor, influenciados profundamente para querer a alguien a parte de nosotros mismos, influenciados para mejorarnos mientras mejoramos a aquello que está a nuestro alrededor.


Por eso, busca un hombre que te inspire. No solo que cumpla el rol social del novio sino un hombre que admires. Que te motive a ser mejor cada día para él. Hay alguien allá afuera que es para ti y con quien no sentirás que te estás conformando.



Inspírate tú. Para encontrarlo.

THIS TIME IS FINAL FAREWELL OUR, DEAR FRIEND, THIS MOMENT OUR GOODBYE IS REAL, DEAR FRIEND


Hace mucho que tengo esta certeza, pero esta es la primera vez que me atrevo a hablar.

A ti, mi querido amigo… o que antes lo eras.

Hoy sé que no puedo contar contigo, porque atreverme a hacerlo, me haría más daño del que me causa el silencio. Pedirte ayuda sería peor que la indiferencia que hoy existe entre nosotros.

Me pregunto si mi corazón tiene una parte rota. Me pregunto si no soy demasiado dura, pero no puedo aceptar lo que ha pasado entre nosotros, mientras que tú… dudo que siquiera haya pasado por tu mente el pensarlo. Sigues ignorante en el mundo que te inventas, en el mundo que tú creas y en el que piensas que todo está correcto. Ese mundo en el que vas a recibir las compensaciones que ansías, por las que luchas. Pero todo eso es falso, y ambos lo sabemos.
El precio que pagarás por volver real ese mundo de fantasía, será tu inocencia.

Y por eso tú ya no tienes tiempo para llorar conmigo, para que hablemos sin distracciones y yo no me siento tu amiga ya. Pienso que lo fui, pero tal vez esa venda que tienes no te lo dejo ver. Te digo adiós porque es necesario, y aunque me duela lo diré: tú y yo, ya no somos nada.
Esta amistad que significó tanto para mí, hoy ya no existe, ¿cómo llegamos a esto? Tal vez me equivoqué al tratar de decirte las cosas como eran. Tal vez fue mi total sinceridad ante todo; o tal vez fue que no supe quedarme callada cuando veía que lo que hacías o decías estaba mal. Pero eso es lo que hacen los amigos de verdad.
Quizás mi mayor error fue eso, considerar que era tu amiga, tomarme ese espacio en tu vida. Me metí en ese papel pensado pensando que sabrías tomarle el peso a ese compromiso, pero no. No creo que llegue nunca a acostumbrarme a tu ausencia, pero sé que es lo mejor.

Tal vez las palabras que salieron de nuestras bocas fueron errores que nunca debimos cometer, pero simplemente se escaparon. Jamas pensé que fuera de esta manera como todo terminaría entre nosotros. No pensé que iba a terminar en verdad. Había tantos planes para futuro y, en menos de tres minutos, todo acabó.

BECAUSE I LOVE ME, I DOING


Esta vez se me respetará, a mí y a mi corazón. Así será, pues cuidaré mi corazón, después de todo, a la hora de la verdad eso es algo que nadie más lo podría hacer por mí. Protegeré mi corazón de los sufrimientos que producen las malas relaciones. Ya no quiero sufrir más, estoy cansada de llorar. Hoy quiero olvidar todo lo que me hace mal. Si alguien me daña no querré estar más tiempo con esa persona, la dejaré atrás. No es fácil tomar tales determinaciones así, especialmente cuando aún estás amando a la persona, pero ahora reuniré fuerzas para lograrlo, mirarme al espejo y convencerme de que a partir de ahora soy yo quien decide lo que pasa en mi interior. Soy yo quien resolverá mi propia vida, quien sanará mi corazón herido. Ahora sólo decido yo. El cambio comienza en mi interior. Desde ahora podré estar de pie sintiendo dignidad aun cuando tenga el corazón quebrado.

He recibido poco amor a cambio del corazón que entregué, y pese a todas las decisiones que ahora estoy tomando, sé que no podré evitar la senda de los lamentos, pero será sólo por un tiempo limitado. El corazón lo tengo roto, pero sabré superarlo.Llegará el día en que dejen de dolerme los huesos de tanto extrañarte, y ese día quizás sea el que por fin pueda permitirme decirle a mi corazón que ya he logrado conducir mi propio barco y que lo llevaré a puerto seguro, donde un buen amor me espera.

Yo puedo tomar las riendas de mi corazón y vida. No sé cuánto tiempo me llevará este proceso de renovación que hoy comienzo dentro de mí. Pero por amor propio, lo haré. Ya no seguiré caminando hacia la deriva, mi corazón será mi brújula, mis manos serán mi sustento y mi cuerpo será las ganas de vivir. Sólo necesito saber que no hay nadie como yo, y eso no me lo quita nadie. Siento que tendré un nuevo despertar en mi vida. Ya no caeré por quien primero me hable. Hoy soy una persona renovada, serena, pausada y muy segura. Cumpliré mis metas y sueños, nadie me los podrá robar, son míos, han nacido dentro de mí y los haré parir así como se hace con un bebé. Soy la dueña de mi vida, no quiero falsos dueños, de eso ya estoy cansado. Buscaré un mar tranquilo donde repose mi corazón y toda mi vida. Dejaré atrás la amargura del pasado. Recogeré todos los trozos de dolor que han quedado en mi camino, los envolveré en el olvido y allí se quedarán, Renovaré mi corazón Cuidaré de mi corazón hasta llegue alguien y poder ofrecerle un corazón sano. PORQUE ME QUIERO… LO HARÉ.

OPEN LETTER TO MY BEST FRIEND´S EX

Encontrar una mejor amiga no es cualquier cosa. Ella tendrá un papel importante dentro de tu vida, será quien te acompañe en los momentos más felices pero también será tu apoyo en las malas rachas.
Por eso, no cualquier persona que se atraviesa por tu vida puede ser considerada como ‘mejor amiga’.
Yo había encontrado a mi mejor amiga para siempre, o al menos esos pensaba. La conocí en el colegio, y compartimos momentos inolvidables. Era como mi hermana, sólo que de otra madre.

Todo era perfecto entre nosotras, pero un día, no estaba más. No sé si fueron las múltiples ocupaciones que la vida nos trajo, o simplemente que cada quien siguió un camino diferente, pero hay tantas cosas que quiero que sepa, que he decidido hacerle esta carta.

Querida extraña:

Te echo de menos. Echo de menos los mensajes de texto que nos enviábamos sobre cualquier cosa estúpida que sucedía en nuestra vida.
Extraño la manera en que las personas me preguntaban dónde estabas cuando no ibas conmigo porque todos sabían que no podíamos salir sin la otra. Echo de menos reír contigo de todos nuestros chistes.
Echo de menos enviarnos Snapchats vergonzosos y conversaciones de horas. Echo de menos que con una sola mirada sabíamos lo que estábamos pensando exactamente.
También extraño a tu familia y la forma en que solías ponerme al tanto de cada acontecimiento que te sucedía con ellos. Echo de menos saber que siempre estabas ahí para mí, para apoyarme, sin importar qué tan mala podía ser la situación. Yo siempre sabía que ahí estarías tú.

Extraño a mi persona favorita, a mi otra mitad… a mi mejor amiga.

No me gusta que las personas me pregunten cómo estás, porque realmente no lo sé. Odio que nuestras conversaciones que una vez solían ser tan naturales y aparentemente interminables, ahora sólo estén llenas de incómodos silencios.
No me gusta que tu cara, la cara que estaba tan acostumbrada a ver todos los días y a todas horas, se haya convertido en una más entre la multitud.
Odio que ahora podemos durar días sin hablarnos y que la mayoría de nuestras conversaciones empiecen con un: “Siento que no hayamos hablado antes”.
Estoy enojada con nostras por dejar que nuestra amistad se haya convertido en esto. ¿Qué nos pasó? ¿Cómo es que dejamos de vernos? ¿Cómo no pudimos darnos cuenta a tiempo de que esto se estaba terminando?

Estoy enojada con nosotras porque no luchamos más duro por la amistad que teníamos. No éramos como la mayoría de las amigas.
Era una amistad que ni tú ni yo esperábamos que algún día podría tener un final. Éramos nosotras contra el mundo, y ahora no somos nada. Estoy molesta con nosotras porque dejamos que nuestra amistad se convirtiera en nada más que recuerdos.

Estoy triste porque no sé a dónde ir a partir de ahora. No sé que decir. Realmente no pasó nada para que todo haya cambiado, así que ¿cómo solucionarlo?, ¿qué puedo hacer con este terrible anhelo de que no te vayas?, ¿cómo puedo evitar la terrible sensación de saber que ya nunca me llamarás?
¿Cómo podemos encontrar una solución que recupere nuestra amistad con la misma facilidad con la que nos separamos?

Tengo miedo de que no podamos arreglar las cosas y al final no haya sido para siempre. Tengo miedo de que de ahora en adelante tú ya no seas parte de mi vida.
De que cuando abrace a mis amigos en mi graduación, tú no estés ahí. Tengo miedo de que cuando haga mi primer fiesta de inauguración en mi nuevo departamento, tú no estés ayudándome con los preparativos. Que cuando llegué el día de mi boda, mire alrededor y entre toda la multitud tu rostro no esté ahí.

Pero lo que más me asusta es que eso ni siquiera te preocupa. Tengo miedo de que tal vez ni siquiera has notado mi ausencia, o que a lo mejor, simplemente no te importa. Me da miedo saber que ya me reemplazaste.
Tengo miedo de que tú no recuerdes con cariño nuestra amistad como lo hago yo. De que nuestra falta de futuro no te duela tanto como a mí me duele. Tengo miedo de que no me extrañes tanto como yo te echo de menos.
Sin embargo, incluso si no es el caso, yo no renuncio a la esperanza de que algún día nuestros caminos se vuelvan a unir, no importa lo difícil que parezca ahora.

Nunca voy a dejar de preocuparme por ti, ni dejaré de desearte el bien en la vida. En silencio voy a sonreír desde mi lugar mientras avanzamos por el mundo. Tú siempre tendrás un lugar muy especial en mi corazón, a pesar de que yo no tenga uno en el tuyo.
Nunca voy a dejar de recordar nuestra amistad con cariño y siempre diré que, conocerte, ha sido una de las mejores cosas que me han sucedido.

No sé que es lo que nos depara el futuro, pero si sé un cosa: nunca voy a encontrar un amiga como la que encontré en ti.

Gracias por todo. Te echo de menos más de lo que jamás creí.

Te deseo todo lo mejor, tu ex mejor amiga.

EVERY RETURN

Algunos para que entiendas de una vez por qué no deberías estar con ellos. Otros para que sepas que son el amor de tu vida.
Después de un tiempo todos los ex amores regresan, unos para que te des cuenta de lo importante y valiosa que eres, otros para que entiendas perfectamente el por qué no deberías estar con ellos.

Otros para hacerte la vida un poco complicada y quizá solo uno sea para que te des cuenta de que él es el AMOR DE TU VIDA.
Mientras llega ese o conoces a alguien nuevo es tu momento de disfrutar de ti misma.

LETTER FOR YOUR PRIDE

Siempre fuiste aquel hombre altivo, lleno de orgullo, con un ego dominante, aquel que “no comete errores”, aquel que no pide disculpas, aquel que siempre tiene la razón.
Ese hombre que no hace una llamada para solucionar un conflicto y que menos responde una si está enojado, orgullo debió ser tu apellido.

Siempre esperabas a que diera yo el primer paso, era yo la que hacía una llamada (generalmente sin respuesta), la que enviaba mensajes a los cuales ignorabas y aun así yo te amaba. Sucede que llegó el día en que no lo hice más, ya no estaba dispuesta a hacerlo más y me decidí a dejarte ir y a no volver jamás y tomé todo el valor y el coraje que guardaba dentro de mi ser y te solté.
Justo cuando empezaba a olvidarte, cuando mi cuerpo ya no anhelaba una caricia de tus manos, cuando ya no me dolía oír tu nombre, cuando estaba a punto de olvidarte…
No se si presentías o nuestra perfecta conexión te dio un aviso pero ahí estaba yo olvidándote y ahí estabas tú, escribiendo aquella carta. Un mensaje que trajo consigo un huracán de emociones , una avalancha de sentimientos encontrados. Por supuesto que me sorprendió recibir esa carta y claro que revivió todo lo que pensaba se había esfumado junto con tu recuerdo, pero tan traicionero es mi corazón que solo bastó leer un simple saludo para revivir todos aquellos sentimientos que, al parecer, solo los había guardado esperando ansioso aquel momento.
Eras tú, diciéndome todo lo que había anhelado oír por tanto tiempo y era yo y mi terrible miedo hablándome… NO DEBÍA ACEPTAR TU REGRESO”… Y caí, caí en lo más profundo de mis sentimientos por ti y volví a entregarte todo de mí.¿Debí haberle hecho caso a mi voz interior?
Hoy una vez más estoy sentada en el suelo con las manos vacías, el corazón destrozado y recordando las promesas que obviamente no cumplirías, pensando lo maravilloso que hubiera sido esos encuentros y momentos a tu lado. Así es, aquí voy de nuevo, juntando los pedazos que quedan de esta mujer que está rota. Rota pero con un toque de libertad en lo zapatos y llena de dolor pero al mismo tiempo de esperanza, fe y confianza. Hoy soy otra mujer, claro que tu partida me duele pero ésta vez NO ME VOY A DEJAR CAER.

A tu orgullo le digo ¡GRACIAS!, no me arrepiento de haberte aceptado de nuevo, pero ahora que me alejo a petición de él, lo hago con la frente en alto porque te di lo mejor de mí y sé que hoy soy más fuerte, más valiente. Y TODO, TODO LO APRENDÍ DE TI.

ME DUELES, PERO YA NO ME MATAS. Y sí, te amo, mil veces te amo y te amaré por siempre, PERO POR SIEMPRE:
SE TERMINA NUESTRA HISTORIA.

I WRITING YOU LIKE YOU READ ME

Otra vez parece que la noche me duele, de nuevo al caer el sol, me preparo un café, me siento en mi cama y comienzo a pensarte, de nuevo las letras se me salen de las manos y las lágrimas de los ojos. Quisiera poder decírtelo de frente, decirte que te extraño, que me haces falta, pero solo lo plasmo en papel, solo estoy escribiéndote como si lo fueras a leer.
Me vuelvo loca al pensar lo que éramos, lo que teníamos, lo que decías que me amabas, pero más me enloquece el no saber si tú también me extrañas, muero por saber si tú también me dedicas, ya no el día entero como yo, solo quiero unos minutos al día en tu mente, con eso sabré que no he salido de tu corazón.

Compartíamos todo, nos contábamos nuestras cosas, uno era el apoyo del otro siempre, no había detalle que no conociéramos mientras estábamos juntos, hablábamos todo el tiempo, y ahora que termino, somos unos completos extraños que ni se regresan el saludo, y no sabes cómo me duele, pero sé que me dolerá más el día que me dé cuenta que sales con alguien más, no sé si pueda soportar tal dolor.
Te tengo que dejar ir, pero no sé cómo obligar a mi corazón que te suelte, que entienda que lo de nosotros ya pasó, que pasó como un huracán que todo destruyó cuando te fuiste, pero a fin de cuentas, ya pasó.
Ya solo me queda hacer el recuento de los daños, un corazón roto, miles de sueños e ilusiones inundadas en mar de lágrimas en que convertiste mis ojos.
Sé que soy una tonta al seguir pensándote, al seguir queriéndote y al esperar que algo harás para evitar que me sienta como me siento, me siento estúpida cuando de la nada entras en mi cabeza por un bello recuerdo de nosotros, y de repente sales de mi corazón en forma de llanto, ya no quiero llorar por ti, ya no quiero sufrir por ti, en serio ya no quiero estar enamorada de ti, pero tal parece que no puedo dominar mis sentimientos.
Solo quiero tomar tres pastillas de “hasta nunca” y dos de “ya te olvidé”, para que de manera mágica tu recuerdo me deje de perseguir, ¿Qué te mantiene tan ocupado como para no extrañarme, porque no me extrañas?

Como hiciste tú para borrar todo el mundo que me dibujaste, como le hiciste para sacarme de tu vida tan rápido, o ¿es qué siempre jugaste y nunca me quisiste?

Termino esta carta diciéndote que yo aún deseo saber de ti, como te fue, que comiste, deseo saber si me extrañas, simplemente sello esta carta que no leerás, con un te deseo a ti y a la vida que teníamos juntos.

POLES OPPOSITE, TO BE POLES APART

Cada día que transcurre me sorprendo más de la forma en la que te comportas hacía mí. Es increíble ver como el chico que estaba a su ”criterio” enamorado de mí, ha cambiado. No quiero decir lo que sabes bien que te dije:
”Somos diferentes”, pero es verdad. Tú eres un chico totalmente diferente. Tú eres sol yo luna. ¿A qué me refiero? simplemente somos polos opuestos. Eres un hombre que le gusta salir a fiestas con amigos y amigas. Y yo soy una persona que, si ya no hay nada que hacer me dispongo a leer un libro y tomar un poco de chocolate caliente.
–¿Ves lo diferente que somos? Tú eres fuego, yo soy hielo– te dije aquella vez-. A lo que tú respondiste:
-Tal vez, pero olvidas que el hielo también quema-. Esas palabras se quedaron en mi mente hasta el día de hoy. Y fue de ese modo como pudiste convencerme de que polos opuestos se atraen. Llegué a enamorarme de ti con la esperanza de que tuvieras la razón. Me dejé llevar, no pasó mucho tiempo; si acaso un mes o un mes y medio cuando comencé a convertirte en hielo.
Sé que yo soy la responsable, porque yo no soy como las otras chicas y eso no lo entendiste. Recuerdo que te lo dije un millón de veces y aún así aceptaste. ”Cuídate, soy un huracán”, ¿recuerdas esa frase? tal vez pareció que lo decía jugando cariño, pero no, en verdad soy un huracán.Ahora que creo que te quiero más de lo normal y quiero ser más sensible en cuanto a mostrar mis sentimientos hacia ti se refieren, tú te sorprendes y hasta lo consideras extraño. Lo cierto es que ahora este estúpido juego en que acepté entrar ya no se trata de amor sino de quién es más frío ahora y… Duele.
Duele porque en ocasiones eres amable conmigo y después siento que no te importo en lo absoluto, pero no puedo quejarme porque debo reconocer que así era yo contigo. Te estás adentrando al huracán, a mi huracán y créeme, es mi territorio, no puedes hacerme tanto daño del que yo puedo hacerte a ti, por eso quiero que te vayas, pero como te quiero y quiero que estés conmigo, tampoco lo permito.

Oye, nadie me había querido de esa manera. Pero yo soy un virus y te estás infectando. Yo no quiero que seas como yo, porque justo así como tú llegaste yo llegué de ese modo con alguien y hoy soy lo que soy por ello. Ciertamente te digo que soy un huracán dispuesto a destruir todo a su paso, por eso te doy la opción de que te vayas o te arriesgues aún más…

Tú decides.

OF ME FOR ME

Hola.

Soy tu alma gemela. Bueno, no exactamente. Soy tú, la que ves cuando te miras en los espejos. Hasta ahora siempre he permanecido callada, imitándote los movimientos al milímetro. Tengo muy dominada la técnica y cada vez me resulta más fácil, excepto cuando cierras los ojos, claro, que entonces no me ves y me permito tomarme ciertas licencias. Por cierto, lo haces mucho, muchísimo. A cerrar los ojos, me refiero. Conociéndote sé que entras en una especie de viaje astral, en el que tratas de abstraerte de todo aquello que no te gusta del mundo en el que vives, que es justo el inverso al mío.

Soy tú. Sí, ya sabes, esa silueta que la gente ve algunas noches de luna llena dando vueltas por la ciudad. Te gusta imaginar que tu vida se compone de una secuencia de video-clips y te deslizas con movimientos suaves, acompasados, como si siguieras el ritmo del preludio de Thriller y en cualquier momento fuera a parecer Michael Jackson con una corte de zoombies, para ser tu partenaire. Son inconfundibles tus pasitos cortos y ágiles, como si caminases por el agua. Soy tu otro yo, la de la mirada perdida en otros mundos y la media sonrisa, que se torna en mueca o mohín, según los atardeceres que acuden a tu ventana.
Soy la actriz de esa película que recuerdas en sepia, con cigarrillo al borde de los labios -como si estuviera a punto del suicidio arrojándose desde ellos- con la ceja arqueada bajo el sombrero de medio lado. Soy la mujer que reparte saludos, pero malvive huérfana de abrazos. Soy esa ingenua que cree que el amor mueve el mundo desde que tiene uso de razón. Esa que adquirió la cordura de golpe, tras casi perder la vida o ganarla –según se mire- una mañana de febrero.
Soy esa que camina descalza por la playa a finales de noviembre. La que habla con el mar desde los acantilados en los que se derrumba la ciudad en sombras. Soy la que acaricia a los perros abandonados y adopta a las almas sin dueño. Soy –eres- la que se enamoró por primera vez a los diez años y la que dio su primer beso a los doce bajo una lluvia de fuegos artificiales y desde entonces no ha dejado de darlos. Besar resulta a veces pernicioso para la salud cardíaca. Besar es un vicio. Una vez que empiezas no dejas de hacerlo nunca, porque tus labios ya no te pertenecen y no responden a un orden natural, sino a un impulso.

Soy la que rompió unos cuantos corazones equivocados. Soy la que lloraba por amor o por algo que se le parecía mucho –y dicen que de amor ya nadie muere…tengo mis dudas-.Soy la que perdió algún que otro tren y acabó cogiendo el primer coche que le paró haciendo autostop. Soy la que vio trescientos amaneceres seguidos sin dormir y luego durmió quinientas noches, hasta que la despertó un príncipe azul que tenía demasiada prisa –un profesional del beso anti-encantamientos- que se marchó a besar a otras princesas hechizadas.
Soy la que perdió muchas cosas en este camino, pero ganó (ganaste) más. Conocí gente que creí que estaría conmigo toda la vida, que pronto desapareció y ahora se comporta como desconocida cuando nos cruzamos en la calle. Todos se llevaron algo de mí (de ti) y me dejaron (te dejaron) algo suyo. Me quedo con eso y con el recuerdo.
Soy la que conoció a otros pensando en que no me dejarían huella y siguen aquí, a mi lado. Puedo decir que reí mucho y lloré más. Lloré por dolor, por amor, por miedo, por alegría, por despedidas, por muertes, por nada…porque desahoga, porque humaniza, porque ennoblece, porque no pude evitarlo…Soy –eres- la que suele hablar a destiempo y eso me costó alguna amistad. Comprendí que a veces la verdad no siempre es el mejor camino, o al menos, no el más fácil. A veces digo verdades a medias. Creo que no hago mal a nadie. La vida es un puñado de verdades a medias que te ayudan a sobrevivir hasta que descubres la realidad.

No suelo (no sueles) enfadarme y me quejo poco. Creo que tengo muchas cosas. La mayoría son pequeñas e invisibles. Son las que me hacen más feliz.

Soy la que escribió muchas cartas en papel, que fueron contestadas por otras tantas que aún conservo. Son el testimonio de un pasado que recuerdo con nostalgia, pero sin ganas de volver a vivirlo. No echo de menos a la que fui, porque a pesar del paso del tiempo, sigo reconociéndome en los espejos y eso me gusta.

Querida amiga yo, pase lo que pase, no olvides seguir siendo tú (…guiño al espejo…), porque nada hará que tú pierdas tu esencia.

I FREE YOU

Hoy cumplimos un año de haber elegido caminos diferentes. Hoy decido levantarme, recuperarme, seguir adelante, decido pensar en mí, en mi presente y en mi futuro. Hoy dejo que todo fluya como antes, dejo de aferrarme a personas, situaciones, o recuerdos. Hoy ya no quiero llorarte, ya no quiero anhelarte, incluso no quiero pensarte, estoy cansada de rogar que regreses.
Te dejo ir, te dejo libre, libre de mis llantos, de tu karma, de mis caídas, de mis sueños que no te dejan dormir, de mis noches en las que ya no puedo más, de mis te extraño, de mis te amo, de mis rezos para que vuelvas, de mis dramas, de lo sensible que soy.

Te libero de mis labios esos que se muerden solos cuando te piensan, de mi mal humor, de la distancia que nos separa, de mis locuras, de mis miedos, de mi amor, de mi frustraciones y mis ansias, de mis risas de desesperación, de mis lunares, te libero de mis sonrisas falsas; esas que le doy a la gente para no dar explicaciones, te libero de nuestras aventuras. Hoy mi amor, eres libre y yo también.
Hoy levanto la mirada al horizonte y agradezco. Hoy regresa mi alegría, esa de la que te enamoraste un día. Regresa el brillo en mi mirar y al andar nada me detiene.
Hoy no estoy sola Dios (también Jesús) me acompaña, el sol me abraza, las estrellas me guían, María me cuida y la luna me ilumina.

Guardo con firmeza y cariño los te amo, las caricias, los recuerdos, las esencias más intensas, las risas, los abrazos; esos a donde yo pertenecía, guardo el alma y el amor que te tengo para cuando te vuelva a ver. Espero me perdones por haberle puesto pausa a este amor, porque yo no me perdono haberme partido el corazón.

A HUG OF AFFECTION REAL HAVE VALUE MORE THAT ANY PRESENT

Un abrazo es mucho más


Un abrazo calienta el alma, hace humear nuestro corazón, nos lo recoge y nos lo encoge, nos estremece, eriza nuestra piel y caldea nuestra casa. Por eso un abrazo sincero vale más que cualquier otra ofrenda. Y es que abrazar a las personas que queremos es lo que realmente las hace sentir especiales, únicas y afortunadas. 

Un abrazo construye escalones con su calidez, nos hace tumbarnos y nos obliga a contemplar el espacio. Gracias a esos gestos de cariño tenemos la oportunidad de recordar aquello que nos reconforta. De mantenerlo presente aunque no seamos conscientes y así sonreír aunque no tengamos motivos.
Los abrazos no resuelven nada, pero nos ayudan a decirle a las adversidades que no van a poder con nosotros, que no van a derrumbar nuestros muros ni a destrozar nuestras cosechas.

El poder del cariño sincero 

Los abrazos son una manera de poder decirles a nuestros seres queridos que les queremos sin tener que pronunciar palabras. Por eso, poder sumergirnos en el placentero recuerdo de un abrazo significa echar a volar nuestros sentimientos y dejar que reconforten nuestra piel.

Los abrazos son el fruto del cariño sincero, de la complicidad en la que cada uno muestra su yo verdadero al otro. Desnudos desde el alma, casi piel con piel pudiendo descifrar la geografía del corazón.
Con un abrazo das y recibes energía que nutre tu bienestar emocional. Estamos diseñados para sentir el contacto, y transmitirnos emociones a través del tacto.

Por eso es importante estimular esa parte tan propia, pues gracias a ella logramos fortalecer vínculos, reconfortar y soldar aquellas piezas que pudieron romperse por las dificultades en la vida.
El amor como pilar de crecimiento
El amor nos hace crecer, riega nuestras emociones y pensamientos más internos. Por eso, los abrazos, los cuales son la muestra de amor por excelencia, nos permiten acompañar a las personas que queremos siempre que lo necesiten.

Así es que vale la pena regalar millones de abrazos que se conviertan en ánimos cuando los tropiezos dificulten nuestros caminos y la esperanza comience a desfallecer.
Y es que los abrazos se convierten en una luz fiel que guía nuestro camino y vela nuestros sueños cuando el sol y el cuerpo necesitan descansar. Por eso los abrazos se convierten en humildad cuando nuestros éxitos nos engrandecen en exceso, nos hacen crecer, nos hacen mejores.
Los abrazos se tornan en mesura, en seguridad y en prudencia. En genialidad, en paz interior, en fuerza, en equilibrio. Esto es posible porque un abrazo es algo así como la llave que abre el armario que contiene el elixir que elimina nuestros males.

Las circunstancias pueden impedir el contacto físico, pero no las muestras de cariño.

Muchas veces estamos lejos de personas que apreciamos y, por lo tanto, no podemos darles un abrazo físico tal y como desearíamos. Sin embargo, existen los abrazos psicológicos, los cuales son tan sinceros y válidos como los que juntan piel con piel.

Es decir, un abrazo psicológico es aquel abrazo que no te pueden dar pero que puede escapar y viajar miles de kilómetros por el aire, por debajo de una mesa o a través de una llamada telefónica.

Esto es posible porque abrazamos cada día con nuestros actos, nuestras palabras y nuestros cuidados y atenciones. Así es que el abrazo se convierte en la muestra de cariño más universal que existe, pues gracias a ella transmitimos apoyo y amor a nuestras personas queridas.

En este sentido, un abrazo físico ofrece cariño cuando es psicológico, es decir, cuando proviene de nuestras ganas y nuestro interior. Por eso, los abrazos que realmente valen son aquellos que se convierten en psicológicos, en emocionales y que nos hacen cerrar los ojos y dedicar un pensamiento. En definitiva, los abrazos que suman son aquellos que nutren nuestro ser.

OF BROKEN HEARTS BORN PEOPLE FREE


Por qué nos empeñamos en buscar el amor donde sabemos que no va a ser saludable. Sé a ciencia cierta que yo seguramente sea de ese tanto por ciento no saludable para nadie, que me niego a ser de las que cambian su forma de ser, sólo por el hecho de agradar a otra persona, pero también sé que mejoro por quien se lo merece; por quien me haga volver a sentir tan viva que me cueste dormir por las noches.

El problema de todo esto es que personas que sentimos así nos auto engañamos pensando que el resto se enamora de la misma manera. Por desgracia hay gente que aún estando enamorada siempre tiene esa “espina” clavada de pensar que les espera algo mejor, o que simplemente se les esperará. Sin duda, soy de las que más paciencia tiene cuando de amor se trata. Pero desde hace días no dejo de pensar en los que han tenido paciencia por mí y, al final, he sido yo la que les ha acabado dando la espalda.
Lo que quiero decir con esto es que cuando de verdad sientes lo que hay que sentir no haces esperar nada, no echas un pulso cabeza corazón, sabiendo que la cabeza lleva las de ganar. Con esto solo vuelvo a recordarme, una vez más, que soy una auténtica soñadora realista. 
Para que me entiendan, vivo más soñando que estando despierta, porque me encanta tener motivaciones e ilusiones por las que merezcan la pena vivir; pero jamás pecaré de ciega, o de tonta, buscando imposibles que me mantengan en un estado de tristeza permanente.

Soy de las que buscan la sonrisa día sí, y día también. Porque no hay nada más bonito que alguien se enamore de tu alegría. Y últimamente, sonrío más que nunca.
Y lo más extraordinario es que no se lo debo a nadie. Porque ya soy libre.

miércoles, 25 de mayo de 2016

YOU NOT ARE FOR MUCH, ALSO I NOT FOR LITTLE

No se trata de menospreciar. Cuando expresamos en voz alta eso de “ni tú eres para tanto ni yo soy para tan poco”, no estamos infravalorando a la otra persona. Estamos hablando de un juego de fuerzas donde alguien está perdiendo.

Amar supone construir una relación significativa y enriquecedora donde cada esfuerzo se ve recompensado. Damos y recibimos lo que merecemos, y eso, es algo que se hace con libertad y autenticidad.
En el momento en que uno de los dos ejerce ese poder donde todo debe girar según sus necesidades, aparecen las carencias. Jamás debes conformarte con poco, porque el amor no se mide en cantidades sino en felicidad y en correspondencia.
Hay quien a menudo le expresa a su pareja la idea de que él o ella “lo merece todo”. Y sin duda será así, porque amar es desear todo lo mejor para ese ser que habita en nuestro corazón. Lo daríamos todo por nuestra pareja.
Ahora bien, no es adecuado ni saludable aferrarnos emocionalmente a la otra persona hasta el punto de desvanecer nuestra propia integridad. Nadie es para tanto como para que tú, te quedes con tan poco.

Te invitamos a pensar en ello.

No te conformes con poco ni tampoco lo quieras todo
A menudo, en nuestras relaciones afectivas solemos caer en esas ideas del todo o nada. Son uniones basadas en una dedicación absoluta, donde no caben los intereses personales, un amor que no quiere términos medios y que se complace solo con los extremos.

La vida no es un todo o un nada, y tampoco lo son las relaciones afectivas. Hay espacios propios que respetar y diferencias que aceptar. La complicidad son pactos cotidianos sin ultimátum, es un amor que respeta y acepta alejado de los juegos de poder.

Los dos merecen disponer de sus rincones propios. A cultivar nuestra individualidad, y ese crecimiento personal que se consigue con las elecciones propias, sin el control que en ocasiones algunas parejas ejercen sobre sus cónyuges.

A veces, el llamado “amor romántico” es el que populariza esta idea de las relaciones del todo o nada. Son parejas que entienden el amor como control, como posesión personal. Ahí donde los celos son parte de la relación.

No debemos aspirar a tenerlo todo de la otra persona. Nadie es poseedor de una vida ajena por mucho que la ame, se trata simplemente de una reciprocidad, de una unión basada en una elección de dos personas maduras que buscan construir “vida en común”.

No te conformes con poco. No hay medios amores ni amores de hoy te quiero pero mañana he de pensarlo. Vivir en la incertidumbre afectiva genera sufrimiento. Y vivir en una relación donde uno está por encima del otro, cincela carencias en nuestro corazón.

Yo quiero ser para ti lo que tú eres para mí

Ahí estaría la auténtica esencia, la verdad más plena y saludable. Yo quiero ser para ti lo que tú eres para mí. Y en efecto, sabemos que conseguir esto es en ocasiones muy difícil, que es algo a lo que todos aspiramos.

Quiero un amor basado en la reciprocidad, donde nada me sepa a poco. Donde mi dedicación y afecto sea correspondido, donde mi presencia reconocida, mi voz escuchada, y mi persona tan amada como la tuya lo es a mi corazón.

Es posible que todos estos conceptos te sean complicados de conseguir y que lo veas más como una aspiración que como una realidad. Ahora bien, no hay esperanza que la mente no sueñe y que nuestras emociones anhelen, por ello te invitamos a reflexionar en estas ideas:

– Antes de obsesionarte en buscar una persona que te complemente, o que sea capaz de llenar tus carencias, procura convertirte en aquello que deseas encontrar.
– Sana tus heridas, encuentra tu equilibrio y sé artífice de tu propia vida para poder ser esa persona que sabe ser feliz con sigo misma, y a su vez, hacer feliz a los demás.
– Evita esos apegos poco saludables donde aferrarte de forma ciega a alguien. No dejes que tu felicidad dependa de los caprichos o cambios de humor de la otra persona.
– Nadie merece que lo amen mal, a ratos, con los ojos cerrados o a extremos del hoy te lo doy todo y mañana solo un poco.

Mereces un amor maduro y consciente anudado en esfuerzo cotidiano e hilado en un cariño que sabe de detalles, que sabe de reciprocidad.

THE MEAN OF "I LOVE YOU" 나는 당신을 사랑합니다

Me sorprende la cantidad de veces que la gente ha dicho “te amo”. Yo solo lo he dicho algunas veces en mi vida, y no es que no quiera a la gente, de verdad que sí, simplemente que “te amo” es una palabra llena de significado, y no solo con tu pareja, sino que también para con tus amigos, y tu familia.

Me he topado en varias ocasiones con parejas que llevan un mes de novios y ya se juran amor eterno. Quisiera pensar que es por la juventud de la que gozan, y no es que sea despectiva, pero simplemente cuando llevas un mes de novios ni siquiera conoces bien a esa persona dentro de la relación. No creo que haya una fecha exacta para decir “te amo”, pero sí creo que hay ocasiones donde lo dicen demasiado rápido. Y “demasiado rápido” nunca termina bien.

“Te amo” significa estoy dispuesta a dar todo de mí. Significa que conozco tus defectos y los acepto. Significa que siempre que me necesites voy a estar ahí y estoy segura de que siempre que te necesite también tú estarás ahí para mí. “Te amo” significa que quiero que seas parte de mi vida siempre, que voy a hacer lo posible por nunca lastimarte y si alguien te lastima te voy a defender. “Te amo” significa que a pesar de que salgas de mi vida en malos términos siempre voy a estar aquí. “Te amo” significa que tienes tanto poder sobre mí, pero estoy segura de que nunca me vas a lastimar, porque confío en ti.

Siento que los “te amo” son sagrados, solo debes de decirlos unas cuantas veces en tu vida, pero que realmente signifiquen algo para ti. Debes distribuirlos entre tus amigos, entre tu familia y tu pareja. No cualquier persona que conozcas merece un “te amo”. Son dos palabras sagradas, puedes querer a mucha gente y repartir amor por todos lados, pero tus “te amo” guárdalos para esas personas que realmente le dan sentido a tu vida, y si no lo sientes, no lo digas.
Porque “te amo” es mucho más que decirlo, hay que sentirlo de verdad.

YOU NOT ARE GOOD

¿Ya me amas? ¿Después de destrozarme?
Tu manera de amar no se entiende, es estremecedora y absurda, me eleva y terriblemnte, me tira hacia un abismo tan profundo y negro como tu alma y corazón.
Destrózame el alma, da la vuelta y vete, pero no vuelvas más, no quiero hacerte daño, el amor ya se habrá acabado y sólo me quedará la satisfacción de estrujar tu corazón hasta que tu respiración haya cesado.

El dolor en la piel no se compara con el horror de tus palabras, ni con la frialdad de tu mirada, ni con tu cobardía al huir.
¿En qué momento enloqueciste para hacer pedazos todo lo construido?, ¿de dónde salió tanto odio?, ¿de dónde tantas mentiras?, ¿por qué fui la elegida? ¿También fingiste cuando tu piel se erizó?, ¿cuando tus manos sabían qué hacer?, ¿cuando nuestros besos llevaban el mismo ritmo? ¿También fingiste cuando en aquel suspiro un te amo se interpuso entre tantos gritos?
Echaré tus mentiras al fuego eterno, para que nadie te compadezca, para que nadie te ame, para que la próxima vez no te queden palabras en la garganta y le expliques que no la amas, que sólo te gusta la idea de coquetear y jugar.

Extinguiste todo amor que sentía por ti y todo lo que hubiera dado por hacerte feliz.

FLYING

En la vida todo tiene su fin, la vida, las cosas, así como las relaciones, incluso las de amor verdadero terminan cuando una de las partes muere. Existen relaciones que cuando acaban duelen poco, otras mucho, otras ni siquiera llega a molestar que terminen, pero cuando se trata de una relación en la cual amas con todas tus fuerzas, cuando estás seguro de que fue tu primer amor verdadero, que cuando tus creencias dictan que para ti solo existe un único amor puro y mágico, ese día a tu vida llega una tormenta de ideas, sentimientos, contradicciones y tristezas que con el tiempo van cambiando, evolucionando o simplemente permanecen a lo largo de semanas, días y hasta año.

Y es en ese punto donde ese sincero y noble sentimiento que se tiene, crea una simple y compleja idea que es “yo quiero que seas feliz, quiero verte feliz y daré todo porque sea así, no importa que sea o no a mi lado”. Cuántas veces lo he escuchado en la calle, en la televisión, en la radio, en el cine, pero aunque suene repetitivo y trillado, es una frase que cuando se dice basada en un sentimiento verdadero, es tan valiosa como el mismo amor. Pero que se convierte en un arma mortal, pues de forma inesperada, aunque se tiene conciencia de aquello, llega el día en que ves a esa persona que amas volar nuevamente, extender sus alas y sus brazos para ir rumbo a otra persona, las ves correr, amar nuevamente. Y tú apenas gateas. Entonces ¿qué pasa en ese momento? La frase que se dijo con amor y con la razón ¿dónde queda? Simplemente jamás se está listo para aquello y nos lleva más la emoción que la razón y más aún si los sentimientos persisten en nuestro corazón.

Aquel día en que ocurre esto, es como que una daga te traspasara el corazón: te quejas, lloras, sufres, y al mismo tiempo sientes una alegría por saber que esa persona es feliz. Recuerdas los momentos a su lado, los buenos, los malos, los problemas, las alegrías, los planes, las locuras. Tu mundo se vuelve un huracán de sentimientos donde no tienes un norte que seguir, piensas en esa persona todo el día, no comes, no duermes y si duermes, sueñas con él o ella. Piensas en tus errores, en lo que pudiste hacer mejor, lo que debiste cambiar, mejorar. Asumes la culpa de todo lo ocurrido aunque no deba ser así, y en un instante que parece eterno, sientes su voz llamándote, sus caricias en tu piel, sus quejas que te gustan e inicia una película en tu mente de todo lo vivido desde que le conociste. Y de repente, empieza a correr una lágrima por tu mejilla, una simple gotita de agua que sale de los ojos pero que a la vez está cargada de dolor, pasión, iras, coraje, resignación. Y luego son dos, tres, cuatro gotas más y conforme esto ocurre, te desmoronas, bajas tus escudos y quedas libre ante el universo, sin máscaras ni protecciones.

Solo tú. Poco después, el alma se va aliviando, el corazón calmando y el tiempo vuelve a tomar su transcurso natural. Piensas en varias cosas, tu ánimo no existe, las ilusiones se van y solo permanece ese sentimiento de soledad abrumadora, donde si eres religioso preguntas a Dios por qué si todo iba a ser así.
¿Por qué me dejaste amarle tanto? ¿Por qué permites que sufra de esta manera? ¿Qué ganaré con todo esto? ¿Por qué no puedes arrancarme este sentimiento de mi corazón? ¡Ayúdame a olvidar! Y si no eres religioso reclamas a la vida, a tu cuerpo o a aquello en lo que tú creas las mismas preguntas. Pero en cualquier contexto que haya sido, lo que se busca es una respuesta que jamás llegará, una paz que no tiene cabida, una esperanza inútil.
Pasan las horas y los días parecen eternos, sueñas, buscas señales, recurres a acciones poco comunes, revives recuerdos una y otra vez, te falta el aire, te duele el corazón, no sabes cómo estar bien, cómo seguir con tus actividades y aún menos como concentrarte, y solo te imaginas a esa persona siendo feliz, besando otros labios, recibiendo otras caricias, riendo, disfrutando, preguntándote si piensa en ti. Y ante esto, muchos te dirán que lo veas como una oportunidad de avanzar, de ver por ti, de amar a alguien más, de que te des cuenta de que no era para ti, que es algo normal de la vida. Y la realidad es simple, nadie sabe realmente qué es lo mejor para nosotros en estas circunstancias.
Cuál es la cura o el camino a seguir, incluso uno mismo lo ve a ratos como absurdo sufrir por alguien que sigue haciendo su vida, pero la razón no puede más que el corazón cuando se ama, y solo nos queda esperar, tener fuerzas y esperar.

I DON´T LOST YOU, IN REALY I WIN ME

Al verme “sola” comprendí el dolor que se siente después de haber amado como yo lo hice. Porque sin duda alguna me atrevo a decir que yo sí lo hice, te amé como nunca lo hubiera imaginado y probablemente aún te ame. Una pequeña parte de ti sigue siendo especial para mí, no sé si es la admiración de un hombre al que no le importó dejar a una mujer como yo… Y no porque me este sobre valorando sino que… Dejar a alguien que te ama más que tú mismo requiere coraje; y eso es justamente lo que me faltó.

Aprendí lo fuerte que puedo llegar a ser, lo libre e independiente que puedo ser… Tenía tanta dependencia de ti que había olvidado lo que se siente ser única, poder hacer lo que yo quiera.
Y por eso, querido yo no te perdí, yo me gané, me gané el privilegio de ser mi prioridad, de conocerme, de ser yo misma, ahora, ahora más que nunca sé quién soy. Sé lo que quiero y por lo que voy… Aplacé mis sueños por apoyar los tuyos pero… ¡Ya no más!
Me gané mi derecho de vivir mi vida como más quiero, sin ser una estación de tren única y exclusiva de ti, me gané el deseo de luchar por lo que quiero.
Me gané el derecho de creer en mí misma, me gané la confianza que tanto me habías hecho perder. Me gané eso que tanto deseaba… ¡Amor!
Pero no el tuyo cariño, el mío, me gané… A mí misma, me gané la libertad de ser fuerte, de ser lo que yo quiero ser.
No te perdí, en realidad me gané…

MAYBE ONE DAY YOU FEEL IN LOVE OF ONE PERSON LIKE YOU

A ver si entiendes cómo se siente que te dejen caer de un día para otro del lugar más alto que creías haber alcanzado.
Duele, ¿verdad? Te destroza el alma, como si un ser invisible insertara sus largas y afiladas garras en tu pecho y te desgarrara el corazón milímetro a milímetro, deleitándose, suspirando… continuando hasta el final. Cuando ya no queda nada. Nada, excepto ese deseo de suplicar por que pare, y al mismo tiempo implorar que siga, porque sabes que si lo deja a medias, no podrás poner las piezas de vuelta en su lugar.
Destruye, ¿verdad? Cuando le escuchas pronunciar esas palabras que tú tan fervientemente esperabas que te dijera. Cuando le ves hacer las cosas que nunca hizo por ti. Cuando le observas proclamar su nuevo amor a todo pulmón. No hay pena. No hay vergüenza. No hay excusas.
Mata, ¿verdad? Te arranca todo tu sentir, como cuando una flor es removida desde su raíz. No lo siente al principio, pues es libre de moverse a su antojo, de curiosear a su alrededor, no se da cuenta de que la vida se le escapa de las manos. Y cuando por fin es consciente de que está muriendo, ya es demasiado tarde.

¿Pero tú que has de saber? Si eres ese, el que está al otro lado de la línea. Ese ser que duele. Ese que destruye. Ese que mata.
Ojalá nunca te enamores como yo enamoré de ti. Espero nunca suspires por una mirada suya. Una mirada que derrite tu interior en espeso y dulce caramelo, que hace que cada músculo tiemble y entre en erupción, que hace que te sientas amado. Ojalá nunca cuentes los minutos para verle, los enumeres y los lances lejos con todas tus fuerzas para no tener que sufrir la espera. Una espera larga que se torna infinita, como si se estirara a propósito, expandiéndose, prolongándose, tomando todas las formas existentes con un único propósito: el deseo, ardiente y expectante de mirarle.
Tenerle tan cerca que seas capaz de contar sus pestañas en un parpadeo. Tenerle tan cerca que sientas que ya no solo respiran el mismo aire, sino que lo comparten, lo viven.
Espero que jamás te ilusionen, que nunca te lleven al infinito con flores y nubes alrededor, que en la vida te eleven hasta que sientas que ya no puedes respirar, que de ningún modo hagan que tus mofletes se enciendan como velas en plena noche ante un dulce comentario, que en absoluto el corazón se te acelere con su compañía.

Ojalá nunca te suelten cuando sientas que estás volando más alto, cuando estás a punto de alcanzar el sol con las puntas de tus dedos, cuando tu confianza es tan fuerte como las olas en una tormenta, cuando menos te lo esperas.
Porque la caída es peor de lo que imaginas. No hay nada de dónde sostenerse. Solo estás tú y tu soledad. Tú y tu dolor. El pánico es tu amante temporal, porque sabes que tarde o temprano, cuando choques con la realidad, el impacto te matará sin siquiera pestañear. Las lágrimas no son suficientes, los gritos son una burla, y el dolor es la única escapatoria.

Ojalá en la vida…
¿Sabes qué? He cambiado de opinión.
Ojalá que un día te enamores perdidamente de alguien como tú.

I SAY GOOD BYE, BECAUSE IN ONE MOMENT I LOVE YOU

La llama de mi amor se mantiene erguida y rebosante ante cualquier atisbo de esperanza, de ilusión, fantasía y recuerdo. Todo me lleva a ti, porque mi cuerpo vibra al imaginarte y al sentirte tan dentro de mí.
Es porque te amo que despiertas todos mis sentidos y me elevo hacia a ti, aunque ya no estés, aunque ya no me comprendas, aunque ya no hablemos el mismo lenguaje ni deseemos con pasión el mismo destino juntos.
Al cerrar los ojos, me doy cuenta que deseo que estés ahí. Te mantienes de forma constante en todo lo que me resulta bello, en cualquier parte te imagino conmigo; compartiendo el camino.
Sé que tú ya no compartes ese amor, y que apenas puedes llegar ya a sentir algo por mí. Pero mi corazón desbordante se empeña, sin razón y dado a la locura, a no darse por vencido, a perseverar en la soledad y ante tu ausencia.
Cada vez estoy más convencido de la pureza de este amor, puesto que emana una energía inagotable de mí, cuya única intención es la de completarse yendo hacia ti.

Experiencias inolvidables junto a ti
Sin duda has hecho de mí una persona diferente desde que entraste en mi vida. Creo que he cambiado aspectos fundamentales que me hacen estar más en mí, y apreciar todo desde otras perspectivas aún más auténticas. Desde mis emociones y mis sentimientos.
Tú has despertado lo más profundo de mí, y no ha sido por ti que lo he hecho, sino gracias a ti, por y para mí
Me quedo con la sensación de que lo que hemos vivido juntos ha sido tan real como el amor que ahora mismo puedo sentir tan intensamente hacia ti: sin deslumbramientos, sin interés, sin argumentos y sin ningún tipo de condición.

Siento cuando te miro, al cerrar los ojos, o al estar tú frente a mí; que lo hago desde el corazón, y que en ese momento mi razón no existe, soy pura emoción, puro sentimiento. Y es una de las sensaciones por las que he pasado contigo más bonita de mi vida.
Sentir que daría en ese momento mi vida por ti, que no me importa nada más que sentirme en conexión contigo. Es increíblemente bello y peligroso, me deja totalmente vulnerable, y el más mínimo parpadeo puede destrozar toda mi cordura.

Sentí que eras la persona de mi vida
Es cierto que contigo he sentido tanto la alegría como la tristeza con una mayor intensidad, que me he sentido defraudado, impotente, rabioso, lleno de ira y sobre todo frustrado.
Una frustración continúa ante la posibilidad de creer que podía alcanzarte, al sentirte de nuevo una y otra vez cercana a mí, estando conmigo de verdad. Y de repente, dejar paso a la realidad y comprobar que era todo parte de mi ilusión.

De mi esperanza de poder verte de nuevo, y de que nos miráramos y todo volviera a como yo creía que era como tenía que ser. Estando juntos, amándonos por siempre: una inocente promesa, que incluso yo me llegué a creer…
Es verdad que en contra de mi razón, y de mi experiencia; de forma totalmente inocente, creí que pudiese existir algo así, porque sentí que tú serías realmente... de mi vida, y que al ser un amor tan puro, ya nada eso lo iba a cambiar. Lo más triste es que aún lo sigo sintiendo así…

Esta vez no ha sido así para mí, quiero creer que porque no tenía que ser así, y que tras todo acontecimiento importante por el que pasamos en la vida, nos aguardan otras experiencias, quizás más reales y auténticas.
No porque en sí lo sean, sino porque yo estaré mejor preparado para verlas, experimentarlas y vivirlas, de una forma más consciente y profunda.

Aceptando la realidad
Mi despedida ahora es real, necesito que así sea, para que pueda aceptar que no eres la persona de mi vida, y que no es contigo con quien voy a realizar todos los planes con los que yo soñaba.
Me resulta muy duro poder aceptar esto, me he resistido y lo sigo haciendo, ya que no es eso lo que siento, ni lo que mi voluntad quiere.
Sin embargo es lo que corresponde, es la evidencia a la que no quiero mirar de frente. Con el valor que debo reunir, para emprender este aprendizaje tan duro, que se interpone en mi presente y no me permite seguir con mi vida hasta poder afrontarlo.

Me he quedado sin opciones, también ya sin ilusiones, no sé lo que me depara. Solo siento un perpetuo desaliento, una angustia que me abraza con fuerza y se apodera de mí.
Aunque la fuerza que me ha llevado hasta tu alma sé que ahora es la que me separa de ella. Me parece incomprensible. En mi ignorancia y falta de entendimiento hacia la vida, es algo que me resulta injusto y cruel.
Y sin embargo, siento que debo dejar fluir todo el amor que albergo en mí, en agradecimiento a esa fuerza que me unió y hoy me separa de ti.

Ya que por alguna razón que sé que no podré comprender; pero si siento con mucha fuerza, como ahora me pasa; es que el amor que tú y yo juntos construimos quedará impregnado en la eternidad. Y siento que eso nada lo podrá ya cambiar.

Me despido de ti porque te amo, y porque no sé estar contigo de otra forma que no sea amándonos. No espero que lo comprendas, porque ni yo lo comprendo; pero si espero que sepas que lo hago en este momento, en el que más quiero y necesito estar junto a ti.

ONE HISTORY FOR YOU


Una mañana agitada, a las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su pulgar. El señor dijo q estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am, el doctor le pidio que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora. Lo vio mirando su reloj y decidió, examinar su herida. Mientras lo curaba le pregunto si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor le dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa. El doctor le pregunto sobre la salud de ella: El le respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le pregunto si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde: Le respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. El doctor sorprendido entonces le pregunto: 'Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?' El sonrió y le dijo:"Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella y la amo ." Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras él señor se iba, y pensó, "Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. "El Amor Verdadero no es físico, ni romantico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no serás en la vida . La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden. Yo espero que compartas este mensaje con alguien a quien quieras. Yo lo acabo de hacer. La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de saber como BAILAR BAJO LA LLUVIA!!.

SAY GOOD BYE, WAS THE BETTER DECISION

Cerré los ojos por un momento, intentando calmar al nido de abejas que se encontraban en mi garganta. Mis ojos húmedos retuvieron las lágrimas que amenazaban con caer. Hice cuentas mentales y puse las cartas sobre la mesa sobre todo lo que callé, todo lo que con paciencia soporté. Había tomado una buena decisión, pues hasta la persona más estúpida habría sabido que lo mejor era decir adiós, aunque doliera.
Es realmente triste dejar atrás a la persona con la que compartiste momentos irrepetibles, con quien sentiste cosas que jamás habías sentido, que te regaló los mejores pero también los peores días…y aún más triste es cuando estos últimos predominan, presagiando un final.
He querido hacerme la tonta estos últimos meses, he querido fingir que nada pasa, que aquellas cosas que haces y sabes que me lastiman son una equivocación, que tu actitud cambiará y tu amor por mí será más fuerte que cualquier estúpido vicio o maña. He querido confiar en que todo mejorará, como tú tanto me repetías.
Y entre más excusaba tu forma de ser, menos miedo tenías a fallarme. Entre más te brindaba mi confianza, más seguridad sentías al ocultarme las cosas. Quizá, entre más te amaba… menos intentos hacías por ser la mejor versión de ti para mí
Es verdad, me hice la despistada en espera de ver que realmente querías volver a intentarlo, que realmente lucharías, que demostrarías que me quieres en tu vida. Me hice la distraída hasta que me miré al espejo y descubrí que me estaba convirtiendo de verdad en una persona estúpida, una persona que no tiene el coraje de exigir lo que merece y no aceptar menos que eso. Una persona que sabe lo que vale y aun así lo calla con tal de quedarse con quien ama.
¿Y tú? Tú te convertiste justo en el tipo de persona que sabes que en otras circunstancias, jamás habría volteado a ver. Te volviste la típica persona que busca atención y se la malvive en vicios y mentiras. Te convertiste en alguien que ahora desconozco, de quien no me habría enamorado.
Y aún con eso, me quedé. Me quedé a tu lado, esperando a que te dieras cuenta que me herías con tu actitud. Me quedé a ver cómo cada día eras menos la persona que amaba y más aquella persona que habría agradecido jamás conocer.
Guardé tanto, tantas cosas que vi y callé para defenderte de mi propio desagrado. Quizá porque no quería tener motivos para alejarme de ti, quizá porque no quería darme cuenta… de que no me convienes.
Y esa es la razón, por la que sé que tomé una buena decisión: Tú no me convienes; porque a pesar de saber qué me lastima, lo sigues haciendo; porque aunque te daba otra oportunidad, tú me seguías fallando; porque tu intento de ser lo mejor para mí duraba apenas un par de meses; porque ponías de excusa que si así te conocí, así debía aceptarte, cuando en realidad al conocerte tú decías que habías cambiado por mí; porque aprovechabas nuestros enfados para hacer cosas que sabes que me molestarían; porque no eres sincero… tú no me convienes.
¡Cuánta razón tenías, cuando decías que tú no eras lo mejor para mí! Y qué razón tenía yo al responder que si una persona te dice eso, automáticamente deja de ser lo mejor, porque simplemente no quiere serlo. Y eso pasó, que tú no querías ser lo mejor para mí, tú sólo buscabas placeres para ti mismo y que yo los soportara sin reproche.
Tú no me convienes, y es lo que me repito cada día desde que decidí ponerle fin a esto. Por más que llegué a amarte y por más cosas que vivimos juntos, no me convienes. Porque cuando decimos que al amar a una persona debes aceptarla tal cual es, no se refiere a las actitudes egoístas ni a las mentiras, sino a que puedes aceptar sus errores siempre y cuando después los corrija y de esta forma ayudarle a ser mejor.
Y la peor parte de todo esto, quizá te toque a ti después, cuando me extrañes y te des cuenta de que no valoraste a quien tenías a tu lado. Lo más triste va a ser cuando extrañes una caricia en tu mejilla para antes de dormir, un mensaje preguntándote si todo está bien, un ‘avísame cuando llegues a casa, por favor’, unos ojos que te hagan saber lo importante que eres, unos labios que te dediquen canciones. Lo más triste será para ti, cuando te des cuenta de que yo era más importante que tus vicios.
Y verás fotos de nosotros, cuando éramos felices… y te vas a acordar de cuántas veces te advertí que me alejaría si no cambiabas y tú no me tomabas importancia.
Lo más triste será cuando veas que estoy bastante bien sin ti, que pude darme cuenta de que no era una prioridad en tu vida. Me verás con una sonrisa distinta y pensarás que he cambiado… pero no, lo único que habrá cambiado para entonces, es el lugar que tú tenías en mi vida.
Sin duda, tomé una buena decisión. Y lo sabes.

martes, 24 de mayo de 2016

WHAT IS THE LOVE, LET HIS GO THIS IS THE REASON

El amor es un sentimiento que de no ser correspondido puede transformarse en algo completamente inesperado. Atrás quedan los suspiros, las sonrisas, los sueños de construir un futuro juntos. Miras como esta persona por la que hiciste tanto y a quien sigues amando profundamente se aleja, una y otra vez te quita de su camino, una y otra vez te recuerda que no eres su prioridad. Al principio intentas racionalizarlo y decirte que simplemente tu amor necesita un poco más de espacio, que es demasiado independiente, que tiene sus propios sueños y que está bien. Pero pronto todo cambia cuando te das cuenta que simplemente se han ido, sin siquiera decir adiós y que claramente te han dejado de lado y para siempre.

No es para nada sencillo admitirnos y aceptar que la persona a la que tanto amamos simplemente ha decidido no seguir luchando por nosotros. Nos quedamos con imágenes y sueños que nunca verán la luz, con planes que nunca dejarán de ser planes, porque incluso si los concretas ellos no estarán a tu lado. No es fácil admitirnos esta verdad, sin embargo es un paso necesario y concreto que debemos dar para seguir con nuestra vida.

Deberás admitirte, por duro que sea que tu pareja ha decidido abandonarte. Suena una palabra fuerte, pero es la verdad: te ha dejado sola en el momento menos esperado, se ha ido porque ha decidido que no valía la pena y lo más probable es que lo haya hecho sin siquiera darte una palabra de explicación al respecto. Si hay algo que debes comprender es esto: y es que esta persona no se merece tu amor, porque nadie que te trate de esta forma merece ser amado por ti. Tampoco se merece tus lágrimas, ni tus lamentos, porque si somos honestos lo mejor que podría haber pasado es que decidieran irse.

Puede que sientas que aún amas a tu ex y está bien, tus sentimientos son válidos y son reales, pero eso no significa que no puedas decidir comenzar a sanarte. Puede que con el tiempo logres comprender que este amor no era lo que necesitabas, incluso si te enseñó varias cosas, puede que te des cuenta que no valía la pena amar a esta persona. No te merecías ser tratada como fuiste tratada, no merecías que te pegaran de esta forma por tu amor.

Déjalo ir: tu ex ya no es parte de tu vida y tampoco debería serlo. Él decidió olvidarte, decidió no luchar, decidió dejarte y lo menos que puedes hacer por ti y por tu felicidad es olvidarlo también. Olvídalo y recuerda sólo las enseñanzas. Mañana cuando te levantes te sentirás mejor y podrás volver a dejar que la vida te lleve por sus misteriosos caminos: siempre existirá una nueva oportunidad.

I WANT FEEL IN LOVE, LIKE I AM HURT

Y fue así que poco a poco fui sanando esa herida que ayer tanto dolió. No sé exactamente cómo me levante victoriosa de aquella derrota. No fue fácil, lo admito, porque no sólo entregué mi corazón, entregué mis sueños, mis ilusiones, mi tiempo, lo mejor de mí y todo aquello murió de repente… sin previo aviso.

Mis sueños se convirtieron en pesadillas y las risas en lágrimas. Lo único que venía a mi mente una y otra vez era esa terrible pregunta ¿Se puede amar tanto y al otro día morirse ese amor? Muchos me dirán que sí, pero sólo quien a amado de verdad sabrá que no, que es imposible dejar de amar a alguien de un día para otro, y de ser así, es porque no amó lo suficiente.

Pero de esa relación aprendí que el amor es cosa de dos, y que él muere cuando uno de los dos abandona el camino, cuando ya no se está dispuesto a caminar en la misma dirección, cuando pasar el tiempo con los amigos o con quien sea se vuelve más interesante que pasar el tiempo con la pareja, cuando prefieren fingir amor por no ser capaz de hablarlo y mirar directamente a los ojos, cuando se vuelven tan egoístas que ya sólo importan sus problemas y su mundo.

Fue entonces en ese momento que todo terminó y decidí no volver a enamorarme nunca más. Fue rápido, no tuve que meditarlo demasiado, no hice una lista de pros y contras, ni lo razoné, simplemente me dejé llevar por la decepción. Pensé en todo lo que no entendía, en lo que intentaba controlar, en lo que se me escapaba de las manos. Y lo único que deseaba de verdad era estar sola y solucionarme.

Voluntariamente empecé a construir un muro a mi alrededor, un muro que delimitaba mi espacio personal, aquél al que no podía acceder nadie, ni las personas más cercanas. Me escondí durante algún tiempo dentro de mi terreno de seguridad, tranquilidad y estabilidad emocional. Poco a poco, casi sin darme cuenta, fui deshaciendo los nudos que me amarraban a todo aquello que existía sólo en mi imaginación, aquello que en realidad no deseaba, no disfrutaba, aquello que no debía formar parte de mí porque no lo sentía mío. Eso que un día me pareció lo más grandioso de mi existencia y resultó insignificante, tanto que con el tiempo, las reflexiones y algunos cientos de lagrimas, perdió todo su valor.

Fue tanta la desilusión que cerré las puertas a la magia y la ilusión, decidí no volver a enamorarme nunca más, pues para nadie es un secreto que cuando una relación termina es inevitable experimentar dolor, tristeza, rabia y frustración. Me conecté con ese sentimiento de soledad y vacío que me llevo a vivir un proceso de duelo. Y empecé un capítulo de mi vida muy distinto a los anteriores.

En esos momentos no me interesaban los consejos de nadie, que si búscate a alguien para salir de eso, que un clavo saca a otro clavo, etc. ¡Al diablo con eso! porque la única forma de dejarlo todo atrás era enfrentando ese período con una actitud reflexiva y asumiendo el proceso doloroso como parte de la vida.

Entonces ¿qué hice? ¡Decidí sanar mi corazón! Porque un corazón sólo se sana con amor, con paciencia, con constancia y con mucho esfuerzo. No se trata de pasar unos días, una semana o un mes soltero y luego volver a buscar a alguien más para llenar ese vacío, nadie podrá recomponernos, eso es algo que nos toca a cada quien. Y a lo único que nos lleva es a sentir más vacíos. En lugar de avanzar, esa solución sólo nos ayuda a retroceder, a volver a caer en los mismos errores y por no ser pacientes, nuevamente podemos salir lastimados. Es ahí donde el amor comienza a tener un sentido nefasto.

Radicalicé mi mundo a favor de un conocimiento más profundo de mi ser. Llené mi vida con nuevos intereses Comencé a ser una persona distinta y terminé el proceso siendo más yo que nunca. Entonces, cuando comprendí lo incomprensible, me recuperé.

Costó tanto que me prometí no volver a pasar por lo mismo. Hoy después de algún tiempo me vuelvo a replantear mi decisión, la de no enamorarme, y sólo puedo decir que sí, que aunque aun siento un poco de miedo, me gustaría y lo haría, pero bajo mis términos. Esa persona debe ser extraordinaria, fuera de lo común, alguien que no se rinda nunca, alguien completamente distinto a todo lo conocido y que sea feliz con sólo mirarme a los ojos. Alguien capaz de leerme el pensamiento y complementarme de una manera natural. Alguien auténtico.

Yo tuve un amor que creí que era el correspondido, y me equivoqué, estaba seria, triste y desencantada. Pero como dicen por ahí, el pasado, pisado. Al corazón no hay quien lo controle, y sé que si me enamoro, no tiene por qué ocurrirme nuevamente lo que ya pasó. Ahora sonrío todo el rato, a veces sin darme cuenta, y eso debe significar algo. De hecho, lo significa todo.

Hoy quiero volverme a enamorar como si nunca me hubieran herido, y aunque sé que en el amor no existen garantías, hay pocas cosas comparables a volver a querer cuando ya has querido antes. A amar después de haber amado. Es igual, pero completamente distinto. Es volver a empezar. Una nueva oportunidad. Un nuevo sueño. Una nueva yo.