jueves, 25 de agosto de 2016

THE ULTIMATE FEELING

A partir de hoy (bueno desde hace mucho) tendrás que aprender a vivir sin mí. No es difícil. Yo he aprendido los últimos meses a vivir tu ausencia como el gesto más cotidiano de mis días. Comenzaste por dejar de mandarme mensajes y decir palabras casi a diario como lo hacías antes. Después olvidabas despedirte. Dejaste de preguntarme esas preguntas fueras de lugar que solo alguien como tu diría, cuando empezaba a acostumbrarme a tus pequeños ataques de cólera(la verdad no se como denominarlo creo que tus ataques de idioteces). Tal vez si acaso una media sonrisa cerraba nuestras conversaciones y algún beso en la que vivir nuestro amor "prohibido"…(voz sabe porque, no empezaste bien conmigo, la verdad era ante todo)

Ahora tú también tienes un número y empiezas a ser pasado, justo cuando acabe esta carta que no pensé escribir nunca cuando nuestro amor lo inundaba todo como la lluvia que cae hoy detrás de la ventana. Me dijiste que no seria la ultima vez que me ibas a besar. Me voy sin haber sido testigo y cómplice de tus palabras esa tarde o noche(no me acuerdo). Yo tenía esa ilusión que ahora me llevo conmigo sin haberla hecho realidad. No importa, me llevo tu promesa. La deuda queda saldada. Guarda tus besos para la que siga (ocupe mi lugar). Me marcho con la poca dignidad que me queda en la maleta después de haber intentado llevar una vida razonablemente normal a tu lado con las limosnas de tiempo que guardabas para mí.


No quiero echarte en cara nada, amor…(qué duro me resulta despedirme de ti sabiendo que aún te amo)…Yo acepté lo nuestro con sus reglas y creí que sabría ocupar la segunda fila en tus pensamientos…Incluso llegué a creer, en la ingenuidad de la ceguera que provoca el amor, que ocupaba la primera fila…Pero no. Sé que me quisiste mucho durante un tiempo, lo suficiente para decirme que de haberme conocido en otras circunstancias, nuestra vida juntos tendría un bonito final. Pero debe de ser que estoy condenada a vivir finales tristes, con despedidas improvisadas…que apenas tengo hecha la maleta para salir de tu vida y aquí me tienes, diciéndote adiós.

Qué difícil amor, qué difícil…saber que a partir de mañana (bueno desde hace mucho) mis amaneceres se quedan desolados de tu “me haces falta” y tus “¿podemos hablar?”. Qué difícil saber que los atardeceres desde mi cornisa nunca volverán a ser los mismos sin tu compañía y mis tardes de soledad no tendrán tus encuentros…

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